jueves, 8 de noviembre de 2018
martes, 6 de noviembre de 2018
La Nada
Hay días tullidos, quebrados. Devastados de raíz. A veces son semanas, meses. Establecen por si mismos reclusión. El contacto se pierde. A cabo de un tiempo no se siente dolor, ni por si, ni por nada. La soledad se vuelve compañera. Las penas ajenas llegan. Pero se evitan. Como se evita hablar de las propias. A veces por la noche visita una voz. Viene como una idea, como un sentido. Envuelve. Cobija. Acompaña. Es voz silenciosa. Ni siquiera es un susurro. Entra por la claraboya como un rayo de Luna. Pero no hay Luna. Al fin se vuelve única compañía. No hay mas. No se necesita mucho mas. Una mano tendida desde la nada misma, cuando no hay otras manos. El tedio se aleja. Y final, se aprende a respirar la inexistencia.
A
domingo, 4 de noviembre de 2018
Ciudad
Que te ha andado de tan lejos y tan cerca. Que mis fantasmas y los tuyos se han unido. Horda en desamparo bajo luces en su abismo. Ya no te camino como siempre. Mis días ya no son los tuyos. El horror aquí ha hecho nido. Así contemplo tu fugaz figura, como aquello evidente que se ha ido. Me queda si, lo incierto y lo temido. Quizá, una breve pausa, y al fin, al exilio en otro abrigo.
A
domingo, 28 de octubre de 2018
Ítaca
Trato de vencer mi ultima cobardía, aquella de escapar de un aroma o un reflejo sobre algo tan encarecidamente conocido, que es casi imagen de si. Aquellos que hablan de trascender todo, siempre advierten de la trampa de los sentidos. Que cual enjambre de sirenas desvían de la travesía hacia la mítica Ítaca. Pero yo, me se de cierta isla, con mechones de recuerdos de infancia, olor de barrio, misterio de terrazas en la noche. No puedo buscar sino, en aquello que un punto sublimo las penas de la infancia. El tiempo que ya debilita mi aire, trae algo mejor que aburridos cielos de átomos y órbitas de spin perfecto. Yo solo se que ahí, en tiempo de declive, aun puedo oler una sonrisa y ver al diablo en un ropero. El tiempo es un tirano cruel, pero el ojo de poeta superando recurrencias, sabe recortar momentos, asociar presentes. Ver desde cierta altura, sea con alas de ángel o asomado de algún balcón, desafiando perspectivas y hasta propiedades privadas en los sueños. Tan solo por ver con ojos de niño, cabellos como trigales en tu icono imposible, de la puesta de tiempo. Porque aquí no hay viejos navíos, ni quedan tranvías, en las vías desoladas. Así que tenso las velas de este barco viejo y fantasma que recorre las veredas donde siempre estuvo Ítaca.
Alex
sábado, 27 de octubre de 2018
A Media Tarde
Siempre es bueno compartir con cumpas. Comprarle a la boliviana que declara abiertamente la foto del Evo en su despensa. Crece un tatuaje cual enredadera, desde el tobillo de una dama hasta su pierna. Como crece Santa Rita en frente de casa alcanzando el balcón y ventana. Alguien alimenta una paloma en la vereda. Un auto revienta otra con sus ruedas. Estoy en permanente dialogo, con la vida y con la muerte. Con eso que crece y lo que se va fatalmente. Estoy en constante dialogo contigo. Mas no puedo con preceptos ni teorías. No con eso tan bellamente adornado y ordenado para fiestas con ruido y silbidos. Porque lo se mentira. Solo puedo contemplar todo, desde la intima instancia de estos ojos cuya mirada esta compuesta simplemente de irracional poesía.
A
sábado, 20 de octubre de 2018
Sin poesia
Solo vi en el tajo de tu tierra el salmón.
Un rosado brillante. No había otro color.
No se cual es el tejido de tantos entredichos,
los informes no parecen llegar bien.
Apartado, buscando respirar, algo de aire...
tratando de teñir de otro color a la muerte cercana,
pero no por eso diciendo que no a tu ventana.
A la puerta, si queres que abra.
Cansan mucho las convenciones, el gentío,
lo mio es buscar rendijas, llegar adentro.
El afuera. Las masa. La intemperie. El ruido.
Te aseguro, no es lo mio.
A
martes, 16 de octubre de 2018
Frase a frase
Amor, dolor, pasión búsqueda y creatividad están ligados. Algo así como ir haciendo movimientos en un tablero interno de "ta te ti" e ir ganando partidas. Y por que no también mezclado el aire de la noche, estrellas, mar, el olor de los jardines, los miedos mas profundos y los golpes recibidos. Algo que podríamos llamar honestidad, (la verdadera). Aquella, que toma el total de lo ocurrido. Representación gráfica de un cosmos, con sus luces y sombras. Y en yuxtaposición oníricas creaciones y por que no, construcciones. Esa honestidad de vernos a nosotros mismos, sin los eternos y atávicos estandartes de la acción justificada, o vuelta rebelión contra algo. (Esa cosa de ya no adolecer te diría)... Al final se trata todo de uno mismo, y el adobo de nuestras relaciones, los errores, el asombro, el gozo y el tormento... Extraño "ta te ti", del que antes hablaba. Mutado a tablero. Reluciente de cuadriculas blancas y negras. Un juego. Donde cada frase obedece a que ejercito ha ganado la partida. Para pasar al toque a jardinero. A ver como crece el árbol de lo escrito al final de cada juego.
A
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