sábado, 16 de octubre de 2021

Despues de la lluvia

 


No hay ave negra que no traiga suerte. El viernes se despunto en lluvia y las nubes se han ido. Este valle colonial de comercios ha vuelto a su perpetuo movimiento, ya que de eso en si, se trata la vida. Yo también entro en vuelo en celeste cielo, con plumaje y desparpajo. Y aunque del cielo vuele debajo, la garra siempre carga, dejando algún tajo. Hoy es ahora y ahora es mañana.
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Tristeza de mañana

 


Un mismo vendaval acaricia soledad,
entre ríos de palabras y hondas marañas,
y las sombras en mañana acompañan la tristeza,
que atormenta en la tormenta,
volviendo dura la proeza,
de dar un paso mas.
Que duende oscuro embarga mi sueño,
que telarañas envuelven mis huesos,
que al atronar tempestades voy bebiendo las borrascas, en la senda de la duda, el combate y el oír.
Así se cuelan los rayos y el agua; las gotas frías y surcos,
que ya no se si es mañana o es noche
y aunque todo huela pena, me entrego al filo de un paso mas.
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Distancia


La tarde que prepara toda noche hacia el brillo de otros ojos. La Luna como un hato de flores. Todo sábado se viaja en colectivo. Se escucha historia de otros hasta llegar a destino. Un viaje con sentido. Una paso entre la gente hacia intimidad.
La noche no es para quien busca ambiente, ni para el paranoico o el resentido. No es para malandro, ni cohibido. La noche es del lobo que peregrina atrevido en solitario el laberinto de los sueños en busca de otro amanecer.
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Al ras

A ojo de ave contemplo en la movida dinteles y ventanas. No me interesan las personas. Solo los lugares. Vuelo rasante sobre balcones y terrazas. Luces que asoman, interiores, color, calidez. Un edificio de tres pisos en lo oscuro me sirve de atalaya y ver hacia área desolada. No ando solo, noble felina siempre me acompaña. Lejos el hogar de una tía en mi infancia. En un rincón un fantasma de fiera mirada debajo de un limonero. Me veo luego en casa medieval de pueblo de España. Mi mujer, una hija, perro, gato, la huerta. Tiempo aun para la horda disonante. Tiempo hacia tierra prometida.

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De bosques y de barrios

 


El barrio es el patio. El mundo, un bosque. Habrá patios como bosques y también bosques como patio. Todo siempre esta en quien es el que anda. Uno debe saber cuando lengua es puñal y cuando es caricia. Quien nunca acaricia en lengua, andará siempre clavando heridas. Tal vez un día entienda que al final se hiere a si. Si todo es deseo, no se camina sobre el filo. Y saber de equilibrio, es saber de noches y rocío. Es más, de lunas urbanas, de casas, de veredas y zanjón. Quizás con aroma a tilos y no de alfalfa. Quizás con gusto a labio y a sudor. Se aprende a pelear cuando hay nostalgia. A besar cuando hay pelea. Me gusta quien no llora ante los golpes. Quien aprende que ningún poema es un adiós.

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jueves, 14 de octubre de 2021

La Mirada




Quien desgrana como granos la pureza en la mirada sabe de la fuerza que acompaña y sabe de la que le es adversa. He visto un punto donde los recuerdos de vida acuden a la vista como burbujas. Se reviven, se iluminan. Y de aquellos granos que desgranan se tienden ambas manos, en una hay amor, en la otra equilibrio. De recuerdos en burbujas están hechas las estrellas. De pureza esa alma que me añora. No se en que estados me he sumido, pero se de las cosas. De aquellas, de esas que en verdad importan.
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miércoles, 13 de octubre de 2021

El aroma de la noche

 


Unos pasos y sobreviene el aroma dulce a incienso desde una ventana. Otros pasos, alguien sofríe ajo y cebolla. Observo la luz de un farol. Su bendición cruzada se imprime como sobre un manto.
Un padre y un hijo pequeño en una mesa alta en la vereda, comiendo silenciosos porciones de pizza barata. No se que diría la madre de eso. Pero la paz en que se encuentran supera todas las razones.
Al llegar a la esquina, veo la Luna. Esta en alto. Elevo entonces mis brazos e invoco. Nadie me mira, nadie ve. Es fácil volverse invisible, cuando uno ya no escapa más de si mismo.

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