lunes, 23 de marzo de 2015

PROFUNDIDAD



Es cierto que cuanto mas elevado es nuestro espíritu, mas el sufre 
(Schopenhauer).

Pero no es evadiéndonos, o buscando liberación como superamos eso, sino superando nuestra dualidad en gran medida y encarnando nuestro espíritu plenamente en la acción sobre el mundo de lo contrario, nuestra vida pasa sin el mas mínimo sentido.

No nos jactemos tanto de ser sociales, porque en el fondo eso significa que tratar con mucha gente nos evita la cuestión de soportarnos a nosotros mismos, o incluso sumergirnos en nuestra profundidad.

Creo que a esta altura deberíamos saber distinguir ya entre ego y esencia, y saber que la esencia no es el ego, aunque tenga lo suyo. Para eso debemos aprender a ver y dejar ya de cotejar en nuestro inventario mental. Así podremos distinguir entre los mas egoicos y los mas esenciales sin confusiones de juicios al comprender sus expresiones, porque la esencia puede patear también duro, sin por eso tener un ego grande, ya que quienes mas esenciales se vuelven su ego disminuye.

Al ego le gusta la formalidad y las formas, los juicios y las contradicciones.
Mientras que por el contrario la esencia es mas indómita y salvaje, no se adapta a formas y juicios, busca romper moldes y no se adhiere a las reglas consensuadas, sin embargo puede manifestar al Ser. No es la mente en si quien puede manifestarlo, sino la esencia.

Hay solo una forma verdadera de ser felices, y esta se da cuando integramos nuestros aspectos contradictorios y extremos, y superamos nuestra dualidad, traspasándola y centrándonos en nuestro corazón como eje, en paz tanto en lo bueno como en lo malo, ahí es donde nos volvemos los verdaderos capitanes de nuestro barco en esta travesía.
No es tan difícil como parece, solo se necesita una tercera fuerza y esta nos permite superar lo dual en gran medida y por grados.

La New Age dice que hay maestros que nos enseñan a través del amor y otros a través del dolor. Pero yo te digo esto, solo hay dos maestros, la ilusion y la verdad, ambos están dentro de cada uno y es uno quien escoge a uno u otro.

Cuando entras en profundidad, en tu Ser, no te vuelves un benévolo santurrón. Tu temperamento, no cambia, lo que cambian es el objetivo.
Así, si antes sacabas a patadas en el culo a muchos, ahora solo pateas algunos egos.

Es mejor expresar el propio Ser salga como salga, que hacer ensaladas sintácticas de maestros y luego sufrir dislexias al intentar expresar tanto enredo sin semántica.

El mundo de profundidad comprende y toma partido en cuestiones del mundo de superficie. Mas el mundo de superficie, ni comprende, ni aprecia al mundo de profundidad, mas bien lo desprecia, porque le es extraño a sus juicios y lo repele acorde al condicionamiento de su rutina mental y su automática respuesta emocional.

Ahhh esta vida, donde todos son espejos que reflejan tu otro lado, pero invertido. Aprende esa lección de una vez.
¡Rompe todo espejo! 
y al carajo.

Dicen por ahí que existe en verdad un solo pecado: La Superficialidad.
Esto se cura entrando al mundo de profundidad, siendo accesibles al Espíritu, es decir al Ser.

Alex.

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