viernes, 23 de octubre de 2020

Finisterre

 


Veo la arquitectura, (madre hormigón que abraza vientre existencia)... Detrás las nubes de frió avanzan del sudeste y la luz aun presente, yace un rato hacia el ocaso. Cuando el sur sea otro y otro el poniente. Pulularan de nuevo pelmazos de academia. Dirán que los trozos de cemento, son sedimento de antiguos mares. Que el lenguaje escrito nació en el año 3000 (dc)... Alguno mas herético encontrara por debajo de la arena una ventana, (creerá que la trajeron del espacio). Se olvidara este presente naufragio. Dirán que nuestra existencia se trata de un mito. Se sentirán mas importante que lo mítico. Volverán sus ojos a las estrellas, no buscando magia, (sino aquello que no encuentran dentro), Un día desaparecerán también de golpe, sin dejar mucho rastro. Se volverán también un mito. Y este cuero retorcido que llamo yo, sin lograr ser tan distinto, seguirá bebiendo luz - licor de las estrellas... Buscando el calor al roce del mas fino pétalo piel, sin querer saber de origen, sino sumiéndome al final.

Veo todo como en una gota de agua.
Y puedo decir algo:
todo lugar es Finisterre.

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Desierto

 



Ponerse poético carece de sentido, en tiempos donde las letras son solo ADN y los pensamientos... los pensamientos tierras planas. La gente anda identificada con ideas literales; las llevan colgadas al cuello como patente de coche. Por eso temen metáforas... huyen de reales libertades. Incluso hasta alguno que se hermana, cae también en mediocres banalidades: celos, envidias y hasta territorialidades... Por eso lo poético carece de sentido... a no ser que sea una daga declarada, un estallido de plasma, o acaso dulces arenas movedizas. Justo de esas que cuando caes, ya no importan las ideas, sino solo volverte férrea bestia para asiste de alguna rama. Una que te salve del abismo. Pero poesía es de por si desierto. Y en tal desierto no abundan ramas.
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martes, 13 de octubre de 2020

Tarde de Domingo

 


Al andar por la ciudad me cruzo lineas que me conectan con ancestrales mares. Mas antiguos que el 4 delante de numero de teléfono. Veo las auras de almas que no volvieron de un viaje de delirio, o de quien a pesar de los años no vuelve de una herida de amor. Pero el alma huele los olores de la ciudad. El alma tiene coraje. En cambio el yo, tiene barbijo. Veo quienes recuentan muertos y son incapaces de hacer una puta oración por sus almas. Hipócritas. Saben que lo son. Hasta el alma mas perdida tuvo el arrojo echar su viaje. Pero un barbijo, aunque viaje; nunca viaja con el alma.
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