Como el ave se desliza, lo hace el ojo entre cúpulas y balcones. Flameantes ropas secándose en terrazas. Izadas banderas del ocaso. Rasante vuelo al momento. Recurriendo sin memorias, sobre pétalos de no me olvides. Cara es la libertad a cotidianas neurastenias. De un hilo todo suspende. ¡Que fina lámina el instante de apoteosis! Que con solo mover los ojos, el tiempo recobra su vuelo.
A
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